Los Sueños de Akira Kurosawa

Un hombre mira fijamente un cuadro, obra de Vincent Van Gogh. De repente, el hombre entra en la pintura. Recorriendo un campo de trigo llega hasta un lugar donde conoce al artista holandés y tiene una breve conversación con él. El hombre en un momento pierde la huella del artista y viaja a través de otras obras tratando de encontrarlo.

El preludio N.º 15 en Re bemol mayor de Frédéric Chopin, sirve de cortina para enarbolar un bien logrado homenaje hacia el artista holándes, por parte de Akira Kurosawa, en el que vemos a un Van Gogh como el gran obsesivo de la belleza y la luz; apasionado con un bloc de dibujo entre las manos, como alguien que desea mediar con la naturaleza y asimilarla.

El protagonista logra reunirse con u héroe, e intercambiar unas palabras justo antes de que este desaparezca, y empiece una persecución a través de los últimos cuadros que pintó Van Gogh, días antes de morir.

La música, como elemento indispensable de la pieza audiovisual, va transformándose a medida que la imagen también lo hace, y nos transportamos entre escenarios reales y lienzos pintados con colores agresivos. Cuervos, más que una pieza dirigida por Martin Scorsese o parte de la gran obra de Kurosawa, es una experiencia que habla sobre la búsqueda constante de transmitir la esencia de las cosas y su significado en cada amante del arte.

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