La Tengo, No La Tengo

En ocasiones, emergen piezas audiovisuales que a simple vista pueden parecer simples, sonsas, o incluso, que tiendan a la vacuidad, pero que en realidad contienen un trasfondo más complejo de lo que aparenta.

Este cortometraje, en tono de comedia-romántica, presenta una situación sencilla: un joven llamado Dani, de entre 25 y 30 años, acaba de terminar una relación amorosa y se encuentra en la búsqueda de una nueva pareja. Bien sea por intención de cumplir con el estereotipo de machismo archi-conocido en América Latina, o para llenar un vacío emocional causado por el abandono se su ex novia.

Hasta ahora la historia parece ser una más, sin embargo, el realizador cuidó aspectos importantes de la trama como son el hecho de añadir personajes como los dos amigos del protagonista, quienes muestran una versión realista de la juventud de clase media, de ciertos sectores de Caracas.

Esta pareja representa lo que serían aquellos amigos que “hablan más de lo que hacen”, puesto que ellos tratan de conseguirle pareja a Dani pero ellos mismos están solos. Además, poseen un trabajo de medio tiempo a pesar de ser, notablemente cercanos a la adultéz, por lo que es evidente una situación socio económica particular.

La música acompaña en todo momento, las acciones de Dani o de su pareja de amigos. Desde los sueños, alucinaciones de este, fiesta, hasta el clímax de la historia en el que nuestro protagonista se encontrará con un dilema más que moral.

Un dato importante (ALERTA DE SPOILER) es que cuando a Dani lo descubren sus padres y su ex novia, en su cuarto con otra chica, este manifiesta una rápida reflexión moral hacia cada uno de los presentes, finalizando con un comentario hacia su padre: “Y tú… tú me criaste!”.
A lo que este responde: “¡Ese es mi hijo!”.

Comúnmente esto se tomaría como un reforzamiento de la conducta machista imperante en la idiosincrasia latinoamericana. Sin embargo, el hecho de que quien entrase primero a la habitación haya sido la madre de Dani (una mujer cuya edad ronda los cuarenta, y que luce fuerte y decidida), y que esta viva con el padre de Dani, tomando en cuenta que estadísticamente la mayoría de matrimonios en el país, de la clase media, terminan en divorcio, nos da a entender que es imposible que el padre pretenda exclamar: “Ese es mi hijo”, como un reforzamiento de conducta machista. Ya que, de insinuarse como un mujeriego, el padre de dani no tendría posibilidad alguna de mantener un matrimonio con una mujer fuerte y tenaz, como lo es la madre de Dani.

LTNLT demuestra, en clave de humor, una historia que promueve el valor de no dejarse influenciar por opiniones externas, superar situaciones difíciles y apuntar a la familia como prioridad esencial.

Un pensamiento en “La Tengo, No La Tengo”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *